GOBERNAR ES EDUCAR

Por Carl Bernstein - 5 de Septiembre, 2006, 3:08, Categoría: General

La ignorancia, ya se sabe, es una de las tragedias sociales más difícil de combatir.
Se necesitan años de combatirla con esfuerzo sostenido e intenso, más allá de quien gobierne, para lograr pequeños resultados.
Pese a esta dificultad, una vez que algunas mentes cambian, el círculo virtuoso comienza a extenderse y a dar frutos más rápido y lo que parecía imposible empieza a concretarse.
También, como es lógico, la situación inversa puede darse y quizás pocas veces esto se haya visto con tanta crudeza como entre nosotros en esta época de confusión en que vivimos.

Así, hoy estamos padeciendo el resultado de años de hacer lo posible por ser un pueblo menos culto, más bruto, más analfabeto y hay indicadores de que esta tendencia declinante continúa sin preocupar ni ocupar a nuestros dirigentes. Justamente porque el nivel de ellos también ha caído hasta lo impensable.
Hoy resulta obvio que el cambio educacional propuesto durante la penosa era menemista ha sido un fracaso rotundo.
Ejemplos de ello sobran pero citaremos algunos por si alguien tiene dudas de lo que afirmamos.
Hoy el nivel promedio de cualquier estudiante de primaria, secundaria y de la universidad es notablemente más bajo que hacen 20 años y esto puede comprobarse midiendo los rendimientos académicos.
También es posible advertirlo con sólo ver cómo escriben o se expresan verbalmente nuestros alumnos y jóvenes profesionales.
Los errores ortográficos, incluyendo los que aparecen con alarmante frecuencia en los principales diarios de la provincia, hubieran escandalizado a los docentes de los años 70 y hoy son aceptados porque prima el concepto de que escribir bien no es "tan importante".
El desconocimiento de casi todas las materias básicas y otras más complejas que nos enseñan a pensar es trágico pero aceptado como algo casi natural.
Tener conocimientos razonablemente aceptables de asignaturas tales como Física y Matemáticas, por citar sólo dos ejemplos, parece hoy propio de extraterrestres. "No me servirán para nada más adelante" es el argumento de los brutos y pocos se atreven a contradecirlos.
No parece importar que es fundamental que el niño y el joven aprendan a razonar para que en el futuro sean ciudadanos responsables de sus actos y libres para elegir entre las distintas opciones que se les presenten en sus vidas.
Si analizamos la "música popular" que hoy se impone, es penoso y avergonzante escuchar las letras de la mayoría de los cuartetos que dicen interpretar "cumbia". La verdadera cumbia es otra cosa si analizamos su melodía y también es otra cosa si nos detenemos a reflexionar sobre las letras de este tipo de música.
Ningún adulto aprenderá palabras soeces escuchando estos mamarrachos, ni sería grave si sucediese, pero si pueden aprender sobre las mil formas en que puede expresarse el mal gusto y una distorsionada escala de valores en las que los ejemplos a seguir parecen ser los marginales, los ladrones, los asesinos mientras que los réprobos son los que la sociedad ha designado para cuidar el orden.
Estas pseudo canciones, por ejemplo, ensalzan las "virtudes" de los presos y denostan a las fuerzas de seguridad en general atribuyéndoles el rol de nocivas para la sociedad. Con esta particular óptica, los "pibes" que están presos son todos víctimas del resto de la sociedad a la que en más de una ocasión han agredido de distintas formas.
Los antisociales, vistos desde este punto de vista tan sui generis, son siempre el producto de las injusticias sociales y son todos menos responsables que sus propias víctimas muchas de las cuáles, para estos "compositores musicales", quizás estén bien muertas, bien robadas o bien agredidas.
Entiéndase bien que nadie propone que se escuche masivamente a Bethooven o el estudio de otros clásicos de la música en la escuela primaria pero entiéndase también que no es posible escuchar semejantes atentados acústicos aceptándolos de buen grado sólo porque están de moda y sin llamar a las cosas por su nombre.
Igualmente, el mal gusto se ha apoderado de ciertas costumbres que parecían indiscutidas de siempre y que en muchos países cultos se mantienen pese a los muchos cambios que ellos aceptan.
Hoy es normal ir a fiestas de cumpleaños calzando ojotas y con la ropa menos elegante posible. Está aceptado como un signo de frescura y espontaneidad juvenil y poco importa que la persona que cumple años se haya vestido con su mejor ropa para recibir a sus amigos.
Pareciera que el único que debe vestirse acorde a la celebración es el agasajado que, en este caso, hace el papel de estúpido mientras sus visitas vienen casi decalzos y, en ocasiones, sin haber pasado por el baño en varios días.
Aunque nadie me lo pidiera, si un amigo me invita y se pone sus mejores galas para recibirme, yo me debería sentir obligado a actuar de la misma forma por elemental cortesía. ¿O será mucho pedir que se entienda esto?.
Analizando estos ejemplos y la decadencia cultural que padecemos, resulta casi natural que los gobernantes se sientan tentados a gobernar para la tribuna, para congraciarse con las personas que eventualmente pueden votarlos nuevamente aunque con sus actos de gobierno los perjudiquen, a veces por varias generaciones.
En este contexto es fácil comprender cómo, por ejemplo, ante una pequeña manifestación anti minería, como la realizada en San Carlos por personas que de minería no entienden nada, el gobierno provincial decide cambiar las reglas de juego propuestas a empresas extranjeras que invirtieron en Mendoza aunque esta decisión provoque, en algunos años, que la provincia deba indemnizar a esas empresas por cambiar la legislación vigente a mitad del camino.
Se gobierna así para los analfabetos y en lugar de enseñarles el camino más conveniente se les muestra el más fácil y el que los mantiene contentos aunque los termine perjudicando.
Siguiendo con este ejemplo, sería interesante que los "expertos en contaminación ambiental" que tanto se preocupan por sus semejantes nos expliquen:

  1. ¿Cómo hacen otros países para explotar sus riquezas naturales y ser prósperos mientras protegen su medio ambiente y por qué aquí no podemos hacer lo mismo?
  2. ¿Por qué usan teléfonos celulares (que contienen grandes cantidades de cobre, por ejemplo)?
  3. ¿Por qué andan en automóviles que consumen derivados del petróleo en lugar de trasladarse en ecológicas cabalgaduras?
  4. ¿Por qué tienen vistosos sitios web y usan, obviamente, modernas computadoras que están construídas con derivados de todo aquello que ellos rechazan?
  5. Si, llegado el caso, ¿dejarían de aplicarse radioterapia en el caso de padecer algún tipo de cáncer sólo porque la misma se hace con alguno de los materiales radiactivos que ellos combaten a ultranza?

Los países avanzados del mundo, aquellos que nos dominan desde siempre y a los que en muchos aspectos queremos parecernos, tienen leyes y las cumplen y son prósperos.
No es con oscurantismo e ignorancia como se desarrollaron sino con inteligencia y respeto por sus leyes, dos condiciones ausentes en nuestro país y nuestra provincia.
No es trasladando antenas de telefonía móvil cada vez que se opone un grupo de vecinos como se consolida una sociedad instruida. Se hace explicándoles que esas antenas contaminan menos que las de emisoras de radio u otras parecidas y que funcionan desde hacen décadas.

Gobernar deriva del latín (gubernare) y significa, entre otras acepciones:
  1. Mandar con autoridad o regir algo.
  2. Dirigir un país o una colectividad política.
  3. Guíar o dirigir.
Lamentablemente, nuestros gobernantes no tienen claro este significado y sólo se ponen al frente de la sociedad para acompañarla en su decandencia. Esto, sin ninguna duda, resulta mucho más fácil y da más votos.
Proponer verdaderos cambios, dirigir, guíar es para Estadistas y desgraciadamente por aquí no hay ninguno a la vista.



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